Robert Eggers: “La apropiación de la cultura vikinga por la extrema derecha genera curiosidad por los vikingos”

Robert Eggers: “La apropiación de la cultura vikinga por la extrema derecha genera curiosidad por los vikingos”

El director de ‘La bruja’ y El faro’, dos éxitos del circuito independiente, se estrena en un gran proyecto con una relectura deslumbrante y muy salvaje de ‘Hamlet’ en ‘El hombre del norte’

Robert Eggers (Vancouver, 1983) presume de raro. Se diría que hasta ejerce de ello y lo hace con un gusto ligeramente prepotente, si es que este adjetivo admite grados. “Todos mis directores favoritos están muertos”, dice en cuanto arranca a hablar de referencias. “No leo a autores contemporáneos”, añade a poco que encuentre espacio en la conversación. “Admito que el corte final de la película no es del todo mío, pero también soy consciente de que en mi vida me había propuesto hacer una película entretenida”, concluye completamente ajeno a nada que no sea él mismo y, obviamente, su mecanismo.

En efecto, Eggers tiene ego, un ego alimentado con glotonería por la más entusiasta y entregada colección de críticas desde que en 2015 sorprendiera con una revisión voraz y en completo silencio del género de terror en ‘La bruja’ y cuatro años después hiciera saltar la banca de los elogios de la mano de ‘El faro’. Desde Poe a Melville pasando por Tarkovski, Dostoyevski, Lovecraft o Rembrandt, todo acaba en su cine antes digerido que sólo regurgitado. “En realidad, parte de culpa es de los críticos y su deseo de demostrar que han leído algo”, dice y se ríe.

‘El hombre del norte’, la película que el próximo viernes llega a los cines, es básicamente una historia de vikingos. También es la primera vez que una de las voces más claras e irrenunciables del circuito independiente se atreve con un proyecto patrocinado por una gran productora (de ahí, lo del corte final de antes). De paso es además, y desde ya, una de las películas del año.

Protagonizada por un hipermusculado Alexander Skarsgard al que secundan la elegancia perversa de Nicole Kidman, la claridad inteligente de Anya Taylor-Joy, el histrionismo explosivo de Willem Dafoe, la veteranía de Ethan Hawke, la presencia poderosa de Claes Bang y la divina extravagancia de Björk, la cinta describe con una virulencia inaudita e inédita el relato milenario de una venganza. Un príncipe contempla la muerte de su padre en manos del que será a continuación su padrastro. Lo que sigue es sangre. Eso, además de un despliegue de talento capaz de convertir la sala de cine en el escenario privilegiado de un sueño, un sueño compartido.

Sidney Obissa