‘Triangle of sadness’, la comedia salvaje de Ruben Östlund, una explosiva Palma de Oro contra la beatería cinéfila

‘Triangle of sadness’, la comedia salvaje de Ruben Östlund, una explosiva Palma de Oro contra la beatería cinéfila

El sueco entra en el selecto grupo de directores con dos ‘palmas’ con una explicación del capitalismo que hace ‘vomitar’ de placer

Lo que se vivió el sábado noche en el Gran Teatro Lumière en Cannes fue raro. Fue ver cómo Cannes premiaba a una película que más que simplemente reírse, hace sangre sobre todo lo que Cannes significa. Si aceptamos el folclore de la alfombra roja como la más espectacular escenificación de asuntos tales como la vanidad, la desigualdad y la más elemental hipocresía, ahí está una película con Palma de Oro que hace presa en cada una de estos argumentos. Triangle of sadness había sido recibida de la manera que se recibe todo aquello que no se entiende del todo. Primero con carcajadas nerviosas, luego con estupefacción mezclada con insultos proferidos por los guardianes de la moral y finalmente como lo que es: un acto gozosamente sacrílego.

Ruben Östlund entra de este modo en el selecto club integrado por Alf Sjöberg, Haneke, los hermanos Dardenne, Kusturica, Imamura, Loach, Coppola y Bille August con el premio más importante del que es capaz el cine por duplicado. En 2017 lo consiguió con The Square y ahora, otro tanto. Aquella era la segunda película de un tríptico a vueltas con nuestro espacios preferidos de recreo. La diana era el mundo del arte entendido como el más sofisticado de los regalos con que nos agasajamos nuestra desesperación. Antes, en Fuerza mayor (2014), lo que pasaba por debajo de la lupa eran los resorts para esquiar. Y ahora, atentos, los cruceros. Pero no los de oferta, sino los ideados para gentes ensordecedoramente ricos. Hasta el vómito si es preciso. Y esto es literal. En esta película todo se vomita.

Jann Halexander